Archive for the ‘Personal’ Category
Posted by ukey on +00002009-11-05T20:21:58+00:00302009bUTCThu, 05 Nov 2009 20:21:58 +0000 9, 2006
Hay días que no te apetece ni levantarte de la cama. Miras por la ventana y no ves más que lluvia y nubes, y aun abrigada hasta las cejas por mantas y edredones sientes el frío polar de la calle y te disgustas por comenzar un día con ese panorama. Sales de la cama e inmeditamente las manos y los pies se te congelan. Quieres volver a la cama pero no puedes, el trabajo te espera. Exámenes y redacciones que corregir, un idioma que estudiar, unas clases que preparar. La vida, nada más.
Sales de tu habitación arrastrando los pies y pones rumbo a la cocina. Te preparas un café bien cargado que te llevas a la habitación. Enciendes el ordenador y mientras se carga te quedas mirando a la oscura pantalla, con los ojos medio cerrados, blasfemando contra el mundo, sus habitantes, contra las mañanas y las pocas horas de sueño. Abres el email, te esperan noticias. Abres el blog, quizás puedas escribir algo. Miras el café, está caliente, se nota, se siente, se ve. Bebes pequeños sorbos que te van despertando, dando vida.
Pasan las horas, las últimas horas de trabajo se acercan. Visitas a tu ex profesora, la mejor que has tenido en tu vida, y sonríes aunque caigan chuzos de punta en la calle. Porque esa conversación sobre literatura, vuestro tema favorito, casi te ha abierto las puertas del cielo. Y sales del despacho con ganas de todo, y llegas a casa y te lees todo lo que te ha recomendado, pides libros, lees los poemas y levemente, con una mueca de felicidad en la cara, asientes.
Así sí, te dices. Así sí.
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Posted by ukey on +00002009-11-03T20:10:43+00:00302009bUTCTue, 03 Nov 2009 20:10:43 +0000 9, 2006
Las calles comienzan a oler a navidad. Me recuerdan directamente mis primeros años de infancia, comiendo castañas con los abuelos, todos agarrados de las manos, resguardándonos del frío con su piel, llenándonos la boca de calor, respirando aire puro y saltando las baldosas como si de cuerdas se tratase. No recuerdo demasiado de aquellas primeras infancias en las que el mundo estaba por descubrir. Caminaba por la calle expectante, observando con atención cada detalle, cada persona con la que mis abuelos se paraban a charlar. Ellos presumían de nieta, yo presumía de ellos. Eran mis ídolos, quería ser como ellos. Siempre estaban presentes. No tenía más que bajar un piso y allí estaban, con los brazos abiertos. Sin embargo, lo que recuerdo de aquellos años, lo tengo grabado en el alma. Todo era feliz, fui una niña feliz hasta los nueve años, cuando mi abuela se marchó y yo no me pude despedir. Por alguna razón, cuando paseo por la calle y empiezo a oler a navidad, a frío, cuando veo a la gente con abrigos y bufandas, me acuerdo de ellos, se me eriza la piel, y me emociono.
Comer castañas, avellanas, nueces, salir a pasear, ir a ver a los patos y perseguir a las palomas, eran todas mis ilusiones y esperanzas aquellos días. Estar con ellos, siempre con ellos. Tengo la mirada de mi abuelo, la sangre de mi abuela, y tengo sus sonrisas, guardadas dentro de mí, que salen cada vez que veo algo bello, cada vez que esbozar una sonrisa sirve de algo. Eso me lo enseñaron ellos. Ellos eran mi mundo de entonces y son mi recuerdo perenne.
Mi infancia fue feliz gracias a ellos, que me quisieron con toda su alma, que me educaron, me respetaron y confiaron en mí. Me hicieron la vida más fácil y me hicieron ser quien soy, incluso desde el cielo.
Esto va por vosotros, aitite, amama, porque fuisteis y seréis siempre de lo más importante de mi vida.
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Posted by ukey on +00002009-10-29T17:29:56+00:00312009bUTCThu, 29 Oct 2009 17:29:56 +0000 9, 2006
Por clases como hoy en La Salle, con chicos y chicas que se preparan para el First, da gusto dar clase y dedicarse a lo que me dedico.
What a pleasure, coño!
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Posted by ukey on +00002009-10-23T19:00:20+00:00312009bUTCFri, 23 Oct 2009 19:00:20 +0000 9, 2006
Querido Ian,
Cuando nos separamos tras más de tres años de relación jamás pensé que te escribiría una carta como la que vas a leer. Jamás pensé que nos separaríamos, que nuestros caminos tomarían rumbos tan distintos como los que han tomado: tú ahora estás en América y yo sigo anclada en Inglaterra.
Te he odiado porque nunca te he dejado de amar, y me da rabia. Más cuando siento que cada suspiro vuela sin quererlo a tu recuerdo, cada vez más distorsionado, a tu voz, cada vez más lejana, a tus ojos que ni me miran ni me buscan entre la maleza (como cuando éramos niños y jugábamos en el bosque).
Te echo de menos. No por la distancia sino por no tenerte. Me duele, me dueles. Aún pienso en ti con un cariño sobrehumano, con una ternura que antaño mi cuerpo no albergaba en su interior, con una pasión y un deseo que me hacen mirar tu foto una y otra vez, rasgándome un poco más la vida, arañándote en silencio por no amarme más.
Cada vez se me hace más difícil rememorar cada momento juntos, cada silencio, nuestras palabras compartidas, nuestra facilidad para comunicarnos y apoyarnos, nuestra complicidad en el silencio de la noche y el alboroto de la mañana. Cada detalle, cada palabra, se está borrando poco a poco y terminará por difuminarse y, sinceramente, temo el momento en que eso ocurra pues te habré perdido para siempre.
Te necesito en mi vida, hoy lo sé, y soy franca contigo como no lo he sido nunca. Te necesito, porque no tenerte cerca me duele como si me arrancasen tiras de piel poco a poco. Te echo de menos. Necesito saciarme de ti, que llenes mi vida de vida como lo hiciste, tener ganas de algo más que de ti.
También necesito darte un abrazo, sentirte junto a mí. Un segundo, dos, tres, pero sentirte y sentirme plena.
Contesta si puedes, aunque lo hagas enfadado. Y permíteme esta licencia, por favor.
Te adora y te quiere,
Melanie.
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Posted by ukey on +00002009-10-19T17:44:08+00:00312009bUTCMon, 19 Oct 2009 17:44:08 +0000 9, 2006
Es el primer día después de más de dos años, hoy, 19 de octubre de 2009, cuando la presente está cansada y más que harta de dar clase. Empiezas con ilusión, con grupos buenos de los que esperas exprimir y que te expriman. Conseguir su atención, hacer que aprendan. Durante estos dos años me he sentido bien cada vez que un niño o un adolescente recordaba lo que había dicho, cuando a través de lo que yo hacía en una clase el alumno en cuestión aprendía.
Hoy no es un día de esos. Hoy es un día en el que me pesa ser profesora de extraescolares. No soy de las que se vienen abajo al primer obstáculo, de hecho, de haber sido así, hacía mucho que hubiese dejado de ser profesora. Hoy es el día en el que estoy cansada de castigar a niños que no hacen lo que deberían, que pegan a compañeras. Estoy cansada de que el que ha pegado haga que la que se ha “chivado” copie parte de lo que él ha de copiar. Y de que encima se crean que no me doy cuenta. Cansada de alzar la voz más de lo necesario, harta de tener que enfadarme cuando todo sería más fácil si ellos pusieran de su parte. Pero no se dan cuenta, claro que no.
Este clima ya lo he vivido, lo he visto reflejado en las caras de más profesores, de coordinadores. El otro día hablaba con una profesora de sociales que muy acertadamente me decía: “A los profesores de extraescolares no os tienen respeto, no es como a nosotros que nos toman en serio”. Cierto. Y de esto también estoy cansada.
El otro día vi “Curso del 63″ y el reportaje que dieron después sobre la situación de la educación en España y sobre el respeto a los profesores, y me agobié. No porque me vaya a pasar a mí (que nunca se sabe) si no por lo trágico de la situación. No sé hasta qué punto vamos a llegar.
Continuaré, claro que sí. Pero en días como hoy me dan ganas de cambiar de trabajo. Simplemente necesitaba contarlo.
Feliz día.
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Posted by ukey on +00002009-10-15T20:55:21+00:00312009bUTCThu, 15 Oct 2009 20:55:21 +0000 9, 2006
Me han robado una parte importante de mi vida y has sido tú.
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Posted by ukey on +00002009-10-11T14:05:24+00:00312009bUTCSun, 11 Oct 2009 14:05:24 +0000 9, 2006
¿Alguien puede explicarme qué es lo que ocurre con el nuevo tallaje en pantalones en tiendas como Pull&Bear, Bershka, Zara o Stradivarius? ¿Alguien sabe por qué marcan como tallas 36, 38 ó 40 tallas que en realidad son 34, 36 y 38 respectivamente?
Ayer fui de compras y ese es el panorama que me encontré. Las tallas no eran las correctas, hasta el punto de que pantalones de la talla 42 no me ataban. Y eso que yo uso una 40 y no se me han ensanchado las caderas. Tras visitar 7 tiendas, 7, sólo encontré pantalones en el Zara de Moyua, detrás del Carlton. Es la primera vez que me mosqueo de verdad debido a lo que las tiendas están haciendo. Claro que lo entendí todo cuando visitando la segunda tienda de Bershka en Bilbao vi a una niña que no pasaba de los 12 años comprando con su madre ropas diminutas. También es para ver y no creer los modelitos que llevan los maniquíes: sólo si estás anoréxica puedes ponerte esos pantalones (y sin ánimo de frivolizar con una enfermedad tal).
¿Qué coño está pasando? ¿Por qué mienten con las tallas?
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Posted by ukey on +00002009-10-01T17:24:34+00:00312009bUTCThu, 01 Oct 2009 17:24:34 +0000 9, 2006
Los pocos que me leéis sabréis ya que estoy inmersa en la lectura de la biografía de una mujer que admiro por el arte con el que coloca palabra tras palabra. Me está sorprendiendo en muchos aspectos, no tanto en otros. Ella es tal y como pensaba que sería. Alguna vez la había imaginado, su carácter, su voz, y en esto no me equivoqué demasiado. Otras características suyas, como por ejemplo, su debilidad por su hermana o el tonteo con el marido de la misma, me han dejado bastante ojiplática. Pero es algo que, sin embargo, no me decepciona. No fue como cuando conocí a L.E., cuyo mito se me cayó nada más verla en su hábitat natural. Esta vez siento cierta empatía hacia Virginia, tal vez porque en su carácter veo similitudes con el mío. Claro que ya me gustaría ser la mitad de inteligente de lo que ella era.
Una de las cosas que más me ha gustado ha sido un juego que crearon entre los asistentes al grupo Bloomsbury. Se trata de que cada componente (eran seis) se inventase un personaje. Los demás no sabrían quién está detrás de cada uno de ellos, lo que daba lugar a sincerarse y a crear una trama mitad literaria mitad real que abastecía sus necesidades y les permitía esconderse en la escritura para revelar sus propios sentimientos y miedos. A mí esta idea me encantó, y no dudaría en ponerla en práctica si se me presenta la ocasión. Por eso hago un llamamiento: si alguien siente interés por esta actividad que me mande un email (los tenéis en la barra derecha) o deje un comentario anónimo. Así el juego comenzará desde el principio.
¿Qué opináis? ^^
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Posted by ukey on +00002009-09-29T20:09:02+00:00302009bUTCTue, 29 Sep 2009 20:09:02 +0000 9, 2006
Siento nostalgia de algo que aún no he vivido y creo que no viviré. ¿Es eso posible? Lo es, pues lo estoy sintiendo. Tu email, Arrate, me ha dejado entre las ganas de reír y de llorar, en ese intermedio en el que nada es pero en el que te puedes sentir bien o mal. Lo que siento es una envidia sana terrible (Leeds, oh, Leeds) y una alegría inmensa porque puedes vivir eso que tanto deseo sentir en mi propia piel. Y este intermedio en el que me encuentro tampoco deja lugar a mucho: es un espacio reducido, como si estuviera a los pies de un barranco, desde el que puedo caerme si me lo permito. Pero no lo voy a hacer. Quizás este melancolía que me invade también se deba a mi lectura prolongada de la biografía de Virginia Woolf, que me tiene absorta y enamorada. Claro que leerla tiene riesgos, y es que descubres que tiempos pasados seguro que fueron mejores, al menos en lo que a literatura se refiere. El grupo Bloomsbury, pese a que pudiera ser pedante y demasiado selecto y excluyente, era un círculo de intelectuales que amenizaban sus tardes leyendo en voz alta, creando juegos mientras escribían y hablando de literatura. Qué triste que eso ya no exista.
Un beso, tomate. Otro beso a los demás.
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Posted by ukey on +00002009-09-25T20:51:45+00:00302009bUTCFri, 25 Sep 2009 20:51:45 +0000 9, 2006
Clarissa estaba sentada delante del ordenador, intentando ordenar su cabeza, sus pensamientos, que brotaban sin ton ni son, cuando se imaginó lo que sería entrevistar a Carmen Martín Gaite, su escritora favorita. Le preguntaría qué se siente escribiendo, cómo va hilando los hilos, poco a poco, hasta que un personaje se nos hace imprescindible, como Mariana o como Sofía. Le preguntaría qué son esas cosas que rompen el tiempo o cómo consigue escribir cuando “de la claridad surge mucha niebla”. Se imaginaba lo increíble que hubiera sido tener delante a la Gaite, con su boina de medio lado y sus palabras saltarinas rondando la habitación. Verla tirando del hilo hasta dar con una de esas respuestas que somos incapaces de olvidar. Un día Julia Otero le preguntó: “¿En qué se diferencia la memoria de un trastero?”, a lo que ella contestó: “Del trastero, un día harta, puedes tirar al fuego cualquier cosa. En la memoria, guste o no, nada se consume. Puedes mudarte de casa, de vida… Allí están siempre todos los trastos, en el cuarto de atrás.”
Clarissa está sentada y recuerda cada libro de Martín Gaite que le emocionó. Recuerda con especial cariño “Nubosidad variable”, con el que se identificaba plenamente. Aún puede sentir los desvaríos de su propia vida mientras leía “Lo raro es vivir”. “El cuarto de atrás” le había proporcionado cobijo cuando más lo necesitaba, llenando así, con palabras, con ese arte que poca gente tiene, los huecos vacíos de su vida. Clarissa había encontrado en las palabras de Gaite un sitio donde soñar y pararse a pensar. Le preguntaría miles de cosas, sobre literatura, sobre la vida que ella parecía entender tan bien, sobre las personas. O quizás no, quizás dejara que ella hablara, que se expresara, que la rompiese en dos con cada certera palabra. Ella las dominaba, porque era un genio.
En otra ocasión alguien le preguntó: “¿Lo literario casi nunca es bueno para ser vivido?” y ella dijo: “No hay una alambrada de pinchos entre la vida y la literatura. A veces pasamos del sueño a la realidad a la pata coja. Los niños, por ejemplo, no mienten, rectifican con su fantasía lo que no les gusta.” BRAVO, Gaite.
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