Archive for the 'Escritos propios' Category
Posted by ukey on +0000c31obeMon, 06 Oct 2008 20:59:46 +0000 9, 2006
“Ui, ¡qué bien sienta!” debió de pensar L. cuando los ojos de X. se posaron sobre los suyos. Y es que después de mucho tiempo, L. podía mirar a esa persona sin odio, sin rencores, con los ojos bien abiertos y la sed saciada. Durante mucho tiempo estuvo aferrada a un instinto que la había abandonado casi desde el primer instante en el que apareció: un paso en falso y su mundo se vino abajo cual pirámide de cartas. Y ahora que X. había pasado a su lado, con ese olor embriagador y que contiene en su interior los antiguos momentos contenidos en la memoria, sintió que la vida le daba un respiro y que el mundo no se tambaleaba, ni amenzaba con abrirse, bajo sus pies.
X. fue, en muchos más sentidos de los que L. nunca podrá llegar a imaginar, un punto y final, con parientes de punto y coma y de punto y seguido; una mezcla un tanto rara que, sin embargo, hizo las delicias de L. durante un corto, cortísimo, casi inexistente, período de tiempo.
Perder la cabeza, tan bonito que deslumbra, y alzarla en el momento adecuado, es lo que aprendió L.. Perder la cabeza y sentirla de nuevo sobre los hombros, con su pesada carga, pero sin sentirla como tosca y sobrante. Y aprendió también que recordar no tiene por qué ser doloroso, y que quien un día está en un pedestal, mañana puede estar arrugado cual papel, en el medio de la habitación, dispuesto a ser tirado a la papelera. Y es que si, Romeo dejó de amar a Rosaline, L. también podía olvidarse de X..
L. mira ahora por la ventana y hace un repaso de su vida. Lo que ha conseguido, a lo que quiere llegar, lo que significó X.. X. tiene la vista clavada en el techo blanco de su habitación, y piensa en su pasado, en los fallos que cometió, en la vida que junto a L. ya no le espera, y que tampoco está seguro de haber querido en algún momento. Pero hay algo que les reconcome a los dos: las palabras no dichas, el orgullo que no se tragó, los ojos que, por última y definitiva vez, no se dejaron ver gritando la verdad, sea cual fuere.
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Posted by ukey on +0000c30obeTue, 30 Sep 2008 03:18:04 +0000 9, 2006
Y el temido momento por tantos se acerca, y llega, y nos come, y sólo quedan los huesos. Nuestro último septiembre, nuestro último comienzo de curso en la Universidad de Deusto, en la carrera de English Philology, tras un montón de dinero gastado (invertido quedaría mejor pero no es plan de engañaros, queridos lectores) y después de conocer a gente que merece la pena y que te alegran el día. El último año de carrera, tras penurias y no penurias, tras exámenes, trabajos y proyectos. Se acerca (para algunos, como yo, por fin) el final de una etapa, el final de un camino que no es más que el principio de otro, el comienzo de una nueva andadura que nos llevará a lo que por fin, más o menos, será nuestra vida.
El último año dejará atrás los primeros nervios en el primer día de clase de hace ya, cinco para mi, cuatro para el resto, años, el comienzo del odio a ciertos profesores y asignaturas (Teoría de la literatura, francés, lengua española) y los trabajos hechos a última hora para Aitor Ibarrola o los incomprensibles árboles de Grammar, la notación formal de Semántica o los acentos extraños en el inglés fuera de Inglaterra. Todo ello quedará lejos, y la responsabilidad, la madurez, el crecimiento, y cientos de miles de cosas más irán acercándose a pasos agigantados.
Aún quedan días de vacaciones, dos (vale, no son muchos), y para mí ya han acabado. Hoy he vuelto a la rutina después de un verano sin igual, sorprendente, maravilloso, y terriblemente corto. Mis alumnos favoritos (una tiene la suerte de repetir alumnos, los que son más de mi agrado para más inri) me esperaban con los brazos abiertos -y la sonrisa que ha dibujado mi cara al verles ha sido de fotografía- y con ganas -raro, ¿verdad?- de seguir aprendiendo el idioma que tanto amo y que me hizo estudiar la carrera que este año toca a su fin -y toco madera para que así sea-.
Se acaban y empiezan cosas, pero entre medias siempre quedarán los recuerdos y las amistades, algunas de por vida, que unas mismas aficiones, una misma vocación, o un mismo amor han unido. Se acaba la filología, pero nos espera la vida.
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Posted by ukey on +0000c31obeFri, 08 Aug 2008 00:41:57 +0000 9, 2006
Es increíble no sentir ni pena ni tristeza, sino ganas. Es increíble mirar al cielo y verlo por fin azul, cuando antes sólo era una mancha gris y oscura, que acechaba a cada momento, que amenazaba lluvias si no hacías bien las cosas. Ahora mismo es un placer vivir y formar parte tanto de este mundo como de la vida de otras personas. Dejar atrás caminos de piedras y vivir, todo lo que me depare el destino.
Y también es un placer, inmenso placer este, el de mirar a ciertos lugares y que no duela ni una pizca. Ser capaz de saludarlos y no notar que bajo tus pies se abren agujeros tan grandes como tu pena. Otro placer: no sentirme mal, no despreciarme, no rechazarme, no volverme loca intentando entender lo que no tiene mayor explicación. Las cosas pasan. Punto y final. Y muy final.
Me siento embriagada, de muchas cosas. De la vida, del amor, de la fidelidad, de la verdad, del presente y del futuro, y aprendiendo de un pasado, dándole esquinazo, rescatando sólo lo que me sirva en un presente que se presenta amable, dulce, sincero. Las palabras se van. Los recuerdos pierden intensidad. Los deseos desaparecen. Las personas cambian e igual que las palabras, se esfuman. Pero yo me quedo y quiero ser feliz. Y lo soy. Y ese es el placer más indescriptible de todos.
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Posted by ukey on +0000c31obeWed, 06 Aug 2008 22:53:23 +0000 9, 2006
El verano y sus horas in-ter-mi-na-bles. El verano y su luz, su reflejo, su cercanía, su calor. El verano y los paseos, las risas, la despreocupación. El verano y los recuerdos de otros veranos; el verano y las vivencias que serán recuerdos dentro de un año. El verano y su descanso, su rutina, su diferencia. El verano y su tardío despertar, y su tardío anochecer; irse tarde a la cama, despertarse tarde y sin ganas. El verano y su música, y sus películas, y sus libros sin descanso (¡qué placer!).
El verano.
El verano.
Sus viajes, sus relaciones, sus amistades y separaciones (siempre es un hasta luego), sus fiestas, su libertad.
El verano es libertad.
El verano es fantasía.
El verano es magia.
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Posted by ukey on +0000c31obeWed, 23 Jul 2008 23:42:33 +0000 9, 2006
Cumplir años, para mí, siempre ha sido una experiencia inigualable e inexpresable. No por el hecho de sentirme más vieja u obligada a sentir más responsabilidad, sino por el hecho de que las cosas, inevitablemente, cambian. El tiempo sigue su paso y a veces las personas nos estancamos en pensamientos, lugares o estudios que poco bien o ningún mal nos hacen pero que, sin duda alguna, marcan nuestro presente y auguran nuestro futuro.
Hoy mismo he cumplido 23 años. 23 el 23. Meses atrás me planteé celebrarlo por todo lo alto. El tener trabajo te da cierta seguridad económica y un colchón del que antes no disponías. Había planeado celebrarlo en Londres, con la gente que me importaba. Estoy aquí, en Bilbo, no en Londres, y me siento en casa, en casa de verdad. Las decisiones que tomamos, y las que no tomamos, nos llevan por los caminos por los que debemos estar. La gente que verdaderamente me importa está aquí, no allí. El sentido está claro.
Cumplir años es cambiar el último dígito y saber que tus sueños se acercan poco a poco. Porque, obviamente -y sé que a nadie se le escapa este dato- no es lo mismo cumplir 18 que cumplir 23. El año que viene sobre estas fechas y si nada se tuerce, seré licenciada en filología inglesa, que se dice pronto. Un montón de dinero que me han -nos han- robado, por un triste papel que certifique que he pasado las pruebas económicas y de “inteligencia” de Deusto. Y eso es un punto importante. Se acabó el estudiar a largo plazo al menos. Se acabo el levantarse pronto para escuchar las tonterías de los profesores, se acabaron los essays y las tareas absurdas que nos mandan algunos de ellos. Y se acabó el ser un niño/a de papá y mamá que nos sacan las castañas del fuego. Crecemos. Ponte a buscar trabajo y ahorra para tu pisito, para tus viajes y tus caprichos. Y no hay para todo. Y pensar que el año que viene son 24 me da una sensación de… No sé. No sé cómo describirla.
Y los años nos dan oportunidades. Oportunidades para mejorar los años anteriores, para proponernos cosas y quizás lograrlas, para hacer algo más, para ir un poco más allá. Siempre un poco más allá.
Me gusta el 23. Me gustan mis 23 años. Mi número, y todo un año por delante para seguir adelante con mis sueños. Gracias a todas esas personas que han conseguido que este día sea tan especial y tan bonito. No podía haber sido mejor. Y gracias a ti, bicho, por todo lo que has hecho. No tengo palabras para ti, tú eres mi palabra.
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Posted by ukey on +0000c31obeMon, 21 Jul 2008 22:25:57 +0000 9, 2006
Billar
Bolos
Perder
Ganar
Risas
Más risas
Sol
Calor
Verano
Tiempo libre
Cero responsabilidades
Adiós trabajo hasta octubre
Leer a placer
Ver películas sin un horario marcado
Dormir hasta las tantas
Ir a dormir tarde
Vaguear
Disfrutar
Ir a la playa
Escuchar llover abrazada a un cuerpo, resguardadas
Planear
Acertar
Celebrar
Descansar
Aportar
Reir a carcajadas
Salir de fiesta
Gastar
Ir a urgencias
Sacar fotos
Probar mi nueva cámara
Salir a comer
Salir a cenar
Hacer apuestas
Retos
Y miles de cosas más
A tu lado,
a vuestro lado
Quedan dos días para los esperados 23 años
Quedan dos días para celebrarlo
Y sé que no serán los últimos
Que no terminen los días de verano. No quiero crecer otra vez.
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Posted by ukey on +0000c31obeTue, 15 Jul 2008 23:12:58 +0000 9, 2006
Estaba leyendo el blog de Iraide, cuando me he dado cuenta de algo: hay momentos que, por mucho tiempo que pase, nunca olvidaremos. Las experiencias que vivimos, las decisiones que tomamos, aquello a lo que impulsamos nuestras vidas, contienen dentro de sí una semilla de buena esperanza y algo especial que hace que perduren en el tiempo, sin importar lo que entremedias pase. Puedes tener una vida miserable, puedes estar pasando un mal momento en tu vida, o puedes estar viviendo tu época más feliz pero, sea como sea, siempre hay algo que enciende la bombilla y aviva de nuevo la curiosidad, bien por la vida, o por el pasado. Es ahí donde residen los recuerdos, los momentos inolvidables.
Si te tomas el tiempo suficiente como para preguntarle a la gente cuál es el momento más inolvidable de sus vidas, descubrirás que el primer beso, el primer amor, un campeonato ganado, un recuerdo familiar, un viaje, un amigo, una amiga, una despedida, un reencuentro, y miles de cosas más, son las que pueblan sus palabras y llenan sus bocas. Si me lo pregunto a mí misma, no encuentro una respuesta directa, pero encuentro algo similar: la primera vez de todas las cosas que he vivido: la primera vez que fui al cole, la primera vez que metí una canasta, la primera vez que me enamoré, la primera vez que sentí que el mundo se abría bajo mis pies, la primera vez que viajé al extranjero, la primera vez que pisé mi ciudad, la primera vez que me caí.
No podemos elegir un solo momento: nuestra vida está plagada de días y de años, y en cualquier momento algo puede trastocar tu vida y hacer que no lo olvides nunca. Por suerte tenemos memoria, y como alguien dijo alguna vez, si bien la memoria es traicionera, también es selectiva: conserva lo que desea conservar, lo que algún bien nos hará, aquello que es digno de recordar, y mencionar. Y para ello hay que vivir, que con los ojos cerrados no se puede ver el mundo.
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Posted by ukey on +0000c30obeMon, 23 Jun 2008 01:07:23 +0000 9, 2006
Creo que si me paro a pensarlo me mareo. Y es que todo está siendo tan perfecto, tan real, tan extraordinario, que es imposible creer que la vida dé un giro tan magnífico en tan poco tiempo. Y es que mañana, martes 24 de junio de 2008, vuelvo a mi ciudad, y lo que es más, no sólo vuelvo a mi ciudad (tres veces en menos de un año -wow!) sino que vuelvo acompañada por ella, por quien día tras día me da tanta felicidad que es increíble pensar que en un cuerpotan pequeño quepa tanta sabiduría, buen hacer, ternura y genialidad. Y es que ella es como un sueño que se ha hecho realidad. 6 días en una ciudad que enamora por sí sola, seis días que serán perfectos, rodeados de un aura de amor y dulzura con la que Londres caerá rendida a nuestros pies. Nos queda todo por ver y mucho por hacer. Sin duda lo haremos. Tú y yo de la mano. Yo te sigo, lo sabes.
Y siento que majo mis pies se abre el paraíso y sobre mi cabeza se planta el sol. Un sol radiante, que hace brillar aún más los ojos de los enamorados. Un sol que baña los cabellos de aquellos que se tumban sobre la hierba y hablan de sus vidas, con una mano sobre la de otra persona, con los ojos puestos en el horizonte y en los ojos del que les miran. Es el sol quien aparece cuando el amor es real. Es el sol quien acompaña a los enamorados por el viaje de la ensoñación. Sé que nunca me faltará la luz, sé que a tu lado no me faltará nada.
Y me resulta muy curioso mirar a meses pasados, en este blog y en las cosas que he escrito a lo largo de todo un año desde esta fecha. Porque hace un año mi vida era muy diferente a lo que es hoy en día: nunca había trabajado, los estudios me daban más o menos igual y personalmente pasaba por una etapa bien distinta a la actual. Una maraña de situaciones y sentimientos que dieron rienda suelta a pasiones cargadas de palabras que, como siempre, se llevó el viento. Y las lecciones aprendidas, que las hubo, que las habrá siempre, me sirvieron para entender las situaciones que hacía un año no entendía, o no quería entender. Porque el amor se te planta delante de las narices y no puedes decirle que no. A día de hoy saludo a lo que hubo hace un año, año y medio, seis meses, tres, ocho, da igual, con un gesto de aceptación y un saludo de despedida, ya antiguo, en la mano.
Los horizontes son infinitos, el amor es el amor, y la vida, a día de hoy, eres tú.
Que me alcance la vida.
Que me alcance en tus brazos.
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Posted by ukey on +0000c30obeTue, 17 Jun 2008 23:04:26 +0000 9, 2006
Siento que es hora de sentarse delante del ordenador y escribir otra cosa que no sean proyectos finales de curso. Siento que los sentimientos se me escapan por los poros de mi piel y que no está quedando registrado en ningún sitio más que en mi corazón, y en el suyo. Y aunque con eso me basta necesito que la gente sepa que ella es un angel y que me quita el aliento todos los días.
Ella me da de respirar: abre la boca dulcemente, antes o después de darme un beso, y me da el aire que necesito. Me llena los pulmones, me devuelve a la vida, y me estrecha entre sus brazos, con una ternura jamás conocida, como una dulzura aplastante. Y lo único que puedo sentir es que por debajo de mis pies se abre un abismo, la puerta número trece, con el nombre de paraíso dibujado en letras góticas inglesas, y con un color azul celeste, lleno de vida. Y siento que quiero caer en ese abismo y saber que la vida, con ella, tiene un sentido. Un sentido especial, un sentido real, un sentido para el que llevaba mucho tiempo preparada, como esperándola a ella, sabiendo que llegaría.
Ella me da de respirar y siento que la vida recorre mis pulmones, mi traquea, mi sistema nervioso y choca de frente con la mente, con el cerebro, y me fulmina el corazón con un simple beso. Es entonces cuando pienso que vivo en un sueño tan real que ha de ser mentira. Pero cuando cierro los ojos y vuelvo a abrirlos, descubro que ella sigue delante de mí, con la sonrisa más perfecta pintando sus labios, y con una mirada de amor infinito a la que respondo con sonrojo y con destello.
Te espero, lo sabes, lo sabemos, en la puerta número trece, final del pasillo a la izquierda. 
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Posted by ukey on +0000c31obeSat, 31 May 2008 01:33:15 +0000 9, 2006
Es curioso intentar entender cómo funciona la vida. Sabemos de antemano que nunca es lo que creemos que es, que nos da sorpresas, que está aliada con algo que se llama “destino” y “caprichos”, que da mil vueltas y que nos zarandea a su gusto y libre albedrío. La vida actúa como el amor y sin embargo no intentamos explicarnos éste último. De la vida necesitamos una explicación clara y directa: esto es lo que es, así es como funciona. Al amor no lo tocamos, sólo cuando nos falla o nosotros le fallamos a él. Cuando todo va bien no sentimos el incesante impudor de cuestionarlo o encontrar un por qué. Existe y eso es todo. Todo lo que necesitamos saber se encuentra en la persona a la que amamos.
Sin embargo no tenemos representantes para la vida. Un superviviente, alguien que valora el tiempo y los sueños, y en consecuencia la vida, alguien que siente a flor de piel hasta el más leve zumbido de una mosca, alguien que se emociona por la lluvia, alguien que bendice el sol. Quizás exista y no lo hayamos encontrado y quizás no lo hemos encontrado porque no existe. ‘The play of living’, el juego de vivir, la terrible hazaña de sobrevivir. La vida no es fácil, no le busco ya explicación. No quiero comprenderla porque hay demasiadas cosas incomprensibles en el mundo actual. No quiero volverme loca. Quiero ser feliz, y lo soy. Inmensamente feliz. Y siempre quedará ese pequeño resquicio, esa pequeña resaca de lo que puede ser y nunca será, de lo que consigamos de la vida y lo que ella consiga de nosotros. Hasta qué punto la gente está dispuesta a vivir y a sentir.
¿Hasta qué punto estoy dispuesta a vivir y a sentir? Contigo… hasta el infinito ida y vuelta y mucho más. La vida a veces se resume en muy poco: una mirada, una sonrisa, un ‘te quiero’, un ‘no puedo vivir sin ti’, las risas inesperadas y las nuevas experiencias; la primera vez de todo y las últimas veces de algo; un fin de trayecto, un nuevo billete.
Una vida contigo, una vida sin después.
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