Posted by ukey on +00002009-03-30T00:21:20+00:00312009bUTCMon, 30 Mar 2009 00:21:20 +0000 9, 2006
“Cuán duro es arrancar de nuestra propia piel aquello que llevamos cosido a ella y ofrecérselo a los demás, incluso a quienes, como en este caso, nos deshacemos de ansiedad por hacerlo”.
Última carta de amor de Carolina von Günderrode a Bettina Brentano – Javier Garcia Sánchez
Posted by ukey on +00002009-03-26T22:52:15+00:00312009bUTCThu, 26 Mar 2009 22:52:15 +0000 9, 2006
Hoy nos han dado las fotos de la orla.
Y me he dado cuenta, aunque algo ya sospechaba, que cuando todo esto se acabe, pero se acabe de verdad, sin vuelta atrás, lo voy a echar de menos. Y voy a echar de menos a ciertas personas, algunas lo saben, otras no, mucho.
No he vivido todo lo que me hubiese gustado vivir, pero lo he intentado disfrutar como la que más.
Y, por ejemplo, nunca olvidaré segundo de carrera. Un año impresionante.
Como decíamos en Irlanda…
“This is the beginning of the end, but the end, will never arrive”.
Posted by ukey on +00002009-03-24T19:46:07+00:00312009bUTCTue, 24 Mar 2009 19:46:07 +0000 9, 2006
Tengo el día un poco tonto. Estaba pensando en las oportunidades perdidas. En aquellas cosas que deseamos hacer con toda nuestra alma pero que o bien no nos atrevemos a hacer o bien no podemos hacerlas. Pensaba también en lo caprichosos que son los recuerdos. Basta una mirada de soslayo, que ni tan siquiera dura unos segundos, para saber que tu mundo puede abrirse bajo tus pies y saber que no te dará tiempo ni a gritar. Y cómo el grito pasa desapercibido. Al exterior, claro. Porque en tu interior los recuerdos saltan de un lado a otro y te chafan el día.
Y pensaba también (sí, ha sido un día ajetreado) en la memoria. En la manera en que la formamos y lo frágil que es. Y en las sopresas, y en los vuelcos al corazón. Y en sentir de nuevo ese instante en el que tu corazón se para por unos segundos para coger una fuerza que más adelante resultará imparable.
Algo en especial se me ha quedado anclado en la cabeza durante largo rato: las palabras no dichas, las frases que contienen la respiración para ser algún día, o nunca, pronunciadas. Y las preguntas sin respuesta, y los últimos besos que no se dieron. Ni los últimos abrazos. Echar de menos a alguien que ya no está, y que sabes que no puede estar. Y un montón de cosas más.
Posted by ukey on +00002009-03-19T22:09:48+00:00312009bUTCThu, 19 Mar 2009 22:09:48 +0000 9, 2006
“¿Por qué? ¿Por qué lo que fue hermoso, cuando miramos atrás, se nos vuelve quebradizo al saber que ocultaba verdades amargas? ¿Por qué se oscurece el recuerdo de unos años felices de matrimonio cuando nos enteramos de que el otro tuvo un amante durante todo ese tiempo? ¿Acaso porque en semejante situación no se puede ser feliz? Y, sin embargo, ¡éramos felices! A veces un final doloroso hace que el recuerdo traicione la felicidad pasada. A lo mejor es que la única felicidad verdadera es la que dura siempre. Porque sólo puede tener un final doloroso lo que ya es doloroso de por sí, aunque no fuéramos conscientes de ello, aunque lo ignorásemos. Pero un dolor inconsciente e ignorado, ¿es dolor?”.
Posted by ukey on +00002009-03-16T19:53:11+00:00312009bUTCMon, 16 Mar 2009 19:53:11 +0000 9, 2006
Cuando entre varias opciones eliges la más peligrosa, corres el riesgo de que la tierra se abra bajo tus pies. Cuando ni siquiera eres consciente del riesgo que corres, estás metido en un agujero, del que seguro te costará salir. Pero cuando tomas una mala decisión, de esas que acarrean consecuencias que ni tú misma podías llegar a imaginar, el agujero es una trampa y un laberinto bajo el suelo del que muy poca gente puede salir. Es entonces, cuando no sales, cuando te sumes en una espiral de negatividad y de vueltas para llegar al mismo sitio que no tienen ni pies ni cabeza. Pero, claro, si no levantas la cabeza corres el riesgo de estamparte contra la primera pared a tu paso.
El problema viene cuando, entre todas las opciones que tienes, y que no son pocas, eliges la más fácil, con la que vas a tener la vida más solucionada que nunca. Intentas tomar ejemplos de otras personas e intentas ver más allá de tu mísero ombligo. Y lo que ves no te gusta, y lo intentas evitar. Hasta aquí todo bien porque son simples intentonas. Pero la vida real no espera, y las decisiones han de tomarse ya. Último año de carrera y primero de muchas decisiones, presentes y futuras. Qué hacer con nuestra vida una vez hayamos cumplido satisfactoriamente el cometido para el que vinimos a esta universidad. Hay gente que se va fuera, de nuevo. Habrá gente que se irá por primera vez. Habrá gente que no hará nada en especial con su vida, y habrá gente que lo intentará. Creo que pertenezco a este último grupo, porque creo que mis aspiraciones, o mejor dicho, aquello que pretendo hacer con mi vida, tardará en llegar, y no sé si tendré la paciencia suficiente para hacerlo bien.
El otro día leí una frase con la que al principio me reí y más tarde recapacité: “lo imposible sólo tarda un poco más”. En llegar, se entiende. Y me pregunto si será verdad. En boca de muchos lo imposible no existe, aunque es bastante posible que exista. No hay que olvidar que hay gente que lo tiene más fácil que otra, aunque sea simplemente por capacidad intelectual. Hay gente que triunfa, o que triunfará, y hay quien seguro caerá estrepitosamente. Todo esto del futuro me preocupa hasta cierto grado. Soy consciente de que a partir de junio, sino de septiembre, mi vida va a sufrir un giro. Dejo de ser estudiante, aunque nunca se deje de aprender, para intentar ser algo en esta vida. No tengo prisa, y mi determinación es clara. Lo que me preocupa es hasta qué punto podré controlar mi vida de tal manera que pueda vivir la que realmente quiero vivir, cómo, dónde, y con quién.
Posted by ukey on +00002009-03-05T19:19:03+00:00312009bUTCThu, 05 Mar 2009 19:19:03 +0000 9, 2006
La banda sonora de la historia de amor entre L. y X. no era ninguna canción, ni tan siquiera un corto fragmento de algo parecido a una musiquita tan pegadiza como olvidadiza. La auténtica banda sonora eran las palabras que salían de la genialidad de una escritora, que había colmado, de felicidad y verdades, la relación. Y es que ninguna otra autora, o autor, había definido tan a la perfección el principio y el fin de algo que jamás tenía que haber comenzado, o sí. Carmen Martín Gaite puso los por qué, y los cómo a lo que L. no era capaz de expresar por sí misma, y a lo que X. jamás se hubiese atrevido a admitir y pronunciar. “La palabra “traición” se pronuncia sin que suene, ¿lo sabías?” podría ser un magnífico epitafio. La frase del principio no salió a la luz hasta que el final no llegó.
“Lo raro es vivir”, y tanto, pensaron los dos, sentados en un banco en el parque, mientras contemplaban un atardecer que parecía hecho a su medida. Pero lo cierto es que su historia la vivieron, corta e intensa, pero eterna mientras dura, o eso dicen sus conciencias cuando se les pregunta.
Pero marzo apaciguó lo que el corazón escupía, y noviembre sepultó lo que mayo pretendía. Y es que no hay mayor fin que el que nunca tuvo principio. Porque cuando sus ojos se miraron, sin saber que sería la última vez, y sus brazos rompieron el abrazo, fuerte y holgado, todo a la vez, el universo cumplió su palabra: nunca.
Los destinos de L. y X. se cruzaron, y ninguno de ellos sabe aún el motivo. Y si les preguntas, te dirán lo mismo: que tampoco les interesa. Y en su interior, cuando se quedan solos consigo mismos, cuando el peso del pasado vuelve con tono de –y esta vez sí- banda sonora amenazadora, cierran los ojos para no hacerse preguntas, para no volverse locos, para no escribir un código secreto que ninguno de ellos sepa descifrar al final del día. Porque no hay mayor misterio que aquel que no hemos querido descubrir. Y porque el destino siempre retorna para hacer enfurecer de rabia con sus palabras.