Le damos tiempo al tiempo, y tiempo que tiene ya este blog. 2 años, ni más ni menos, que cumple hoy. Dos años en los cuales ha pasado prácticamente de todo: dos años de universidad en la que he conocido a gente ante la que me quito el sombrero y también a gente que me ha reafirmado en mi opinión sobre diversos temas. He conocido amigos para siempre, y he entrevisto la eternidad, sí, la eternidad. Dos años durante los cuales he amado, llorado, reído, dejado de amar, olvidado, fotografiado más que nunca, escrito más que nunca, y compartido también. Porque tener un blog es necesidad de compartir una parte de nuestra vida, necesidad de alterar, aunque únicamente se consiga en una página web entre todas las del mundo, la simpleza y rutina que muchas veces envuelve nuestras vidas.
Y durante todo este tiempo, distintas personas se han ido sumando a comentar y visitar este blog. Personas que han dejado dulces, atrevidos, y diversos comentarios. Comentarios que, cuando alguna vez releo, me transportan a ese momento justo, con unas circunstancias muy particulares, y me traen de vuelta los recuerdos, y yo sonrío. Es por eso que debo dar las gracias, en general y en particular, a toda aquella persona que ha dedicado unos segundos o minutos a visitar este blog, comentarlo, y hacerle vivir. Porque si vosotros no estáis, el blog no existiría, no respiraría.
Y como siempre hay que empezar desde el principio, comencemos por el mismo:
Andrew e Iraide: fuisteis de los primeros en comentar en este blog. Tú, Andrew, porque nos conocimos en una mañana de septiembre en la universidad; tú, Iraide, porque nos conocemos desde que somos unos mocos, esperando en la parada del autobús pra ir al cole, porque nuestros padres se conocen, y porque un vínculo tenemos en común. Habéis dado a este blog un toque distinto: tú Andrew, muchas veces, sexual e irónico; tú Iraide literario y poético. A ambos os agradezco, con la mano en el corazón, los comentarios, las visitas, el aprendizaje. Además, Andrew, estuviste en mis peores momentos, cuando peor estaba y cuando me convertí en un ser tan pesado. Aguantaste mis lágrimas y me levantaste del lodo. Es algo que nunca podré agradecerte lo suficiente.
Luis: el blog te echa de menos. Gracias por haber comentado en él cuando, muy posiblemente, más lo necesitaba, porque cuando necesitaba leer palabras de apoyo, de aliento, ahí estaban tus comentarios, haciendo las delicias de todo aquel que las leyera. Hemos compartido mucho, y lo que nos queda. Rock on!
Nat: tu llegada fue novedosa y certera. Tus palabras, dentro y fuera de este blog, fueron una especie de aire fresco. Me has aconsejado y me has dicho las verdades sin miramientos, me has acercado y abierto los ojos a mis obsesiones, a mis palabras, a lo que en parte soy y aquí se muestra. Nos queda mucho por hablar. Ya sabes, “caminante no hay camino, se hace camino al andar”.
Arrate: la literatura, el cine y las bromas han hecho que nos uniéramos y conociéramos. Y estoy tan contenta que no quepo en mí de gozo. Gracias por traer otro aire a este blog cuando lo has comentado, y gracias, de nuevo, por actualizar tu blog y hacerme caso; tu blog lo merece.
Yuha: amorcito, eres un sol que iluminó mi vida y que me trajo nuevos horizontes, cargados de ilusión. Un día bastó para que todo cambiara y cómo me alegro de que así fuera. Sin Censura fue un párrafo nuevo, el premio de Arcópoli fue, ahora te lo revelo, un final de algo, y el comienzo de otro. Escribir aquello me sirvió para cerrar página y coger otro libro. Y no hubiese sido posible sin tus ánimos y empujones de amigo. Te adoro, sí.
Inge: el soplo de aire fresco, el libro más preciado, la literatura más bella y el sueño de una vida. Este blog tiene mucho de ti. Todo lo demás, ya lo conoces. Te adoro, y más que te adoro… (beso).
Me quedan personas, gente que podría nombrar pero cuya lista no acabaría, y gente a la que sólo puedo pensar, y no nombrar. A todos vosotros, a los que quedáis, a los que una vez estuvísteis y particpásteis, a los que alguna vez cambiaron el rumbo o el sentido de este blog, gracias, un gracias enorme e infinito. De corazón.
Mi blog, mi pequeño hijo, un pequeño tesoro que adoro y quiero, cumple dos años. Aún es un bebé que ha de desarrollarse fuerte y sano. Gracias por alimentarlo, de manera gratuíta y generosa. And this is just the beginning!