Creo que si me paro a pensarlo me mareo. Y es que todo está siendo tan perfecto, tan real, tan extraordinario, que es imposible creer que la vida dé un giro tan magnífico en tan poco tiempo. Y es que mañana, martes 24 de junio de 2008, vuelvo a mi ciudad, y lo que es más, no sólo vuelvo a mi ciudad (tres veces en menos de un año -wow!) sino que vuelvo acompañada por ella, por quien día tras día me da tanta felicidad que es increíble pensar que en un cuerpotan pequeño quepa tanta sabiduría, buen hacer, ternura y genialidad. Y es que ella es como un sueño que se ha hecho realidad. 6 días en una ciudad que enamora por sí sola, seis días que serán perfectos, rodeados de un aura de amor y dulzura con la que Londres caerá rendida a nuestros pies. Nos queda todo por ver y mucho por hacer. Sin duda lo haremos. Tú y yo de la mano. Yo te sigo, lo sabes.
Y siento que majo mis pies se abre el paraíso y sobre mi cabeza se planta el sol. Un sol radiante, que hace brillar aún más los ojos de los enamorados. Un sol que baña los cabellos de aquellos que se tumban sobre la hierba y hablan de sus vidas, con una mano sobre la de otra persona, con los ojos puestos en el horizonte y en los ojos del que les miran. Es el sol quien aparece cuando el amor es real. Es el sol quien acompaña a los enamorados por el viaje de la ensoñación. Sé que nunca me faltará la luz, sé que a tu lado no me faltará nada.
Y me resulta muy curioso mirar a meses pasados, en este blog y en las cosas que he escrito a lo largo de todo un año desde esta fecha. Porque hace un año mi vida era muy diferente a lo que es hoy en día: nunca había trabajado, los estudios me daban más o menos igual y personalmente pasaba por una etapa bien distinta a la actual. Una maraña de situaciones y sentimientos que dieron rienda suelta a pasiones cargadas de palabras que, como siempre, se llevó el viento. Y las lecciones aprendidas, que las hubo, que las habrá siempre, me sirvieron para entender las situaciones que hacía un año no entendía, o no quería entender. Porque el amor se te planta delante de las narices y no puedes decirle que no. A día de hoy saludo a lo que hubo hace un año, año y medio, seis meses, tres, ocho, da igual, con un gesto de aceptación y un saludo de despedida, ya antiguo, en la mano.
Los horizontes son infinitos, el amor es el amor, y la vida, a día de hoy, eres tú.
Que me alcance la vida.
Que me alcance en tus brazos.






