Libro físico sería mi respuesta. Soy una romántica, sí, pero no por ello me quedan argumentos para sostener mi afirmación. Es cierto, y esto nadie lo va a poner en duda, que las tecnologías avanzan más rápido que el ser humano y que comienzan a ser – si no lo son ya- parte primordial y necesaria de nuestra vida cotidiana. Prácticamente todo lo que nos rodea es una nueva tecnología o un avance con visos en convertirse en una. Pero la pregunta que yo me hago ante esta realidad es; ¿habrá límites? Y no me refiero a los límites de proyectos imposibles –por el momento- sino a lo que, moral o socialmente, es un exceso.
Yo soy partidaria de las nuevas tecnologías, de las aplicaciones lingüísticas en ellas y de la edición digital desde el momento en que nos facilitan las cosas y nos ayudan. Muchas cosas han mejorado gracias a las cosas antes citadas pero, a la hora de los libros, a la hora de tratar la temática de la escritura, y por tanto de la publicación –eBooks, editoriales, etc.- me vuelvo un tanto cabezota y romántica. No estoy de acuerdo con los eBooks, con esos libros digitales que lo único que intentan es emular a un libro de verdad. La literatura es libro, es contacto con las páginas, letras, frases y párrafos. Son dos sentidos juntos, vista y tacto y es el placer de subrayar, de anotar, de leer miles de veces una misma línea, pero con ello en la mano, sintiéndolo parte de ti. La literatura es un proceso de escritura y éstas son tradición, son una forma de expresarse única y, por tanto, la calidez que un libro físico correteando por tus manos te otorga no lo da un eBook, una pantalla de ordenador –portátil o no- o un libro digital de Sony, por muy cómoda y satisfactoria que pueda resultar la lectura.
La lectura es algo más que comodidad, la lectura –así como la escritura que tocaré en otro artículo- otorgan millones de cosas, pequeñas y enormes a la vez que la tecnología, por mucho que avance, nunca será capaz de reproducir, como los sentimientos. Por otro lado, la sociedad –y creo que no sólo es a causa de estos avances tecnológicos- se está convirtiendo en pasiva y excesivamente cómoda. Sentarse delante de un ordenador, para muchos, es todo lo que hay en su día a día. Tal vez la edición digital, y las tecnologías a ellas referidas, estén siendo mal utilizadas (o tal vez yo sólo sea la que ve el exceso) y ello puede llevar, peligrosamente, al mal uso de la lectura.
Hace unos días leí una noticia y un artículo muy interesante del que aquí os reproduzco ciertos fragmentos; NOTICIA:
“Literatura por Internet no puede sustituir a la lectura tradicional según experta. La literatura por Internet es sólo un complemento a la literatura tradicional porque los amantes de la lectura no conciben que un monitor o unos folios impresos sustituyan al placer de leer un libro que luego pueden ver en su estantería.”
Pero no se trata sólo del placer de verlo en una estantería, es el placer de poseerlo, porque un libro, al menos para mi, es una posesión, es una pequeña parte de algo que alguien decidió escribir, transmitir, hecho de por sí maravilloso. Es el hecho de tenerlo contigo como tesoro, de recurrir a él, de transportarlo, de perderlo o conservarlo por siempre. De tenerlo encima de la mesilla de noche o en un cajón de la misma y echarle mano en cualquier momento. Notar la tapa dura y el nombre y el título en el reverso. Es poder jugar con él, manosearlo, ver cómo envejece, a la vez que tú, y al abrirlo y sumergirte de nuevo en sus páginas ver que, en el fondo, nada ha cambiado. Que todo sigue intacto e infinito. Que, al fin y al cabo, las cosas no cambian tanto. Es evidente que Internet es una gran puerta hacia no un menos gran mundo; son oportunidades de publicar en un blog o incluso de fomentar la lectura, ya que a un solo clic puedes tener muchísimos libros pero, jamás se experimentará –si se reduce todo a ello- todo lo antes mencionado y que se resumiría como un placer único y eterno.
ARTÍCULO: “Literatura en Internet e Internet en la literatura; ¿un matrimonio condenado al fracaso?
El semiólogo italiano Umberto Eco advierte al respecto que, en tanto no es igual leer una hoja de papel que una pantalla de computadora, los libros seguirán siendo insustituibles, no sólo para la literatura sino para todo tipo de texto que requiera ser leído “con cuidado”.” Como hemos podido ver en estos dos fragmentos (si se quiere consultar más los links están al final del artículo) la literatura tradicional aún está “a salvo” de la literatura por internet, que también puede considerarse, a través de las numerosas páginas cuyo titular reza “Libros Gratis”, piratería. Pero eso es otro tema con mismo largo debate.
Por ahora dejo la pregunta en el aire, y que cada uno exprese su opinión, que el mundo sigue siendo libre, y la mayoría sigue dominando.
¿Qué prefieres; libro digital o libro tradicional físico?
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Links;
Literatura por Internet
Literatura en Internet Página1
Literatura en Internet Página2